Ignacio Curiel

In Memoriam

Instalación. Fotografía y documentación

El planteamiento de la obra pretende reivindicar la figura y la memoria de Antonio José (1902-1936) incidiendo en el hecho de que su cadáver está aún enterrado en una fosa común en Estépar.
Se trataría de hacer ver, a través de un impacto visual, que en la ciudad hay determinadas reseñas del músico y compositor asesinado a la edad de 34 años. Sin embargo, nada se hace por recuperar su cuerpo.
Premios, reconocimientos, loas, medallas o nombres de calle han servido para que el político de turno se haga la foto de rigor, sin que ello signifique que el compositor esté en el lugar que le corresponde. La pieza reivindica un reconocimiento socio-cultural digno para aquel que compuso el ‘Himno a Castilla’, ‘La Tarara’ o la ópera ‘El mozo de mulas’; que dignificó la música y a las corales; que no claudicó antes quienes le reprochaban una postura liberal y que murió gritando ¡Viva la música!
Antonio José nunca descansará en paz por muchas plazas que lleven su nombre si su memoria y el asesinato cometido aquel octubre de 1936 no hacen mella en la sociedad actual. Si no se dignifique lo que representa y no se señala a los culpables de su muerte.

 

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